| CONCORDEÑO SOY -VA A QUERER SU PESCADO, ES DE HOY -TAMBIEN LLEVO FILETE Y SI QUIERE FIADO LE DOY - !MAÑANA PASO A COBRAR¡ con tal de terminar, todo lo que el marido desmañanado, en su malla ha logrado, afligida acelera su paso,para que su venta termine en un cazo, con buen sazón parte de nuestra tradición si algo le queda, al marido va enojar, ya que toda la semana pescado a de desayunar, y es lo que menos quiere mirar, aunque en ello esté , su patrimonio y bienestar, en el embalse la lancha arranca, dejando una señal,¿donde llevaran el sedal? , formando una estela,por medio de la propela, y un ruido fuerte, anunciando la muerte de los peces, pero la vida de sus jueces, en el plato el ceviche encanta, y al pasar por la garganta, sientes que junto con la salsa, las cuerdas vocales timbran, y sale un grito que cimbra, !deme más¡ por que mi panza ya no aguanta, con la marimba todos cantan, después de haberse empinado unas cervezas, tantas como el bolsillo aguanta, despues el fiado, que al vendedor espanta, ni modos si no, en la palapa, solo las moscas se plantan, las mujeres ataviadas con mandil, en el fogón la leña de brasil, consumiendose lento como candil, con un rojo fuerte y chillante, que logra en el sarten humeante, que el bagre, charal y macabil, se retuerzan arrogantes, porque pasaran a formar parte del alimento del caminante, en su plato la mojarra, y en el vaso la caguama, es lo que se lleva a su paladar, aquel que al embalse llega a pasear, de una vista hermosa, no has de negar, y si en ella te quieres bañar, cuidado porque si no sabes nadar, en sus aguas te puedes ahogar, este es mi pueblo, esta es mi tierra, que en ella se encierra, los secretos del agricultor, que cada día en la mañana empieza su jornal, usando machete y su morral, en ella sus ilusiones, en ella sus pretensiones, con el maíz de aliado, y el queso espolvoreado, con el sombrero mojado y el cuerpo sudado, el frijol como almuerzo y el chile de refuerzo, este es mi pueblo, esta es mi gente, que bajo el sol candente, realiza su trabajo, aunque despues bajo la sombra, se toma aguardiente, pensando en la mujer que deseosa la espera ardiente, con los brazos calidos, sonriente, imaginando un abrazo, y más que eso después un pozol, blanco o cacao, que importa el color, si los une el amor, atras queda el sufrimiento, el tormento, para darle paso al calor, a la pasión, a la emoción, no les miento, que gran momento, donde el pensamiento se aturde y la piel se enchina, aún cuando el amor se hagaen la cocina, y es que para que, esperar la cama. o la noche o que los niños duerman, o que el chucho no ladre, si esto es bien padre, lo digo yo y lo afirma la comadre, este es mi pueblo, esta es mi gente, transformada al trancazo aquel buen brazo, de un agricultor, aún valiente pescador, como gran agricultor, siembra maíz, frijol y calabaza, después almuerza con una bola de masa, si esta agrio mejor, porque tiene vitaminas, y hasta penicilina dicen las mujeres campesinas este es mi pueblo, esta es LA CONCORDIA tierra del SEÑOR DE LA MISERICORDIA, que en sus valles bajo el agua, y en ella sus mojarras que nos dan sabor y tradición, como si fuera una gran nación después de esto, FUEREÑO, no te dan ganas de ser CONCORDEÑO. José Luis Samayoa Ocampo |